Estos alimentos fortalecen tus dientes.

Morder una manzana es sano para los dientes

Ciertos alimentos refuerzan nuestros dientes y encías. Comerlos con frecuencia mejora nuestra salud dental de manera significativa.

Este es un asunto que todos a un nivel entendemos. Sabemos que para tener unos dientes fuertes y sanos con la higiene dental diaria no es suficiente. La alimentación cumple un papel importante en el estado de nuestra dentadura. Sin embargo, si profundizamos, nos damos cuenta de que hay mucho desconocimiento sobre el tema. Nosotros mismos nos hemos dado cuenta de lo poco que sabíamos a medida que preparábamos el artículo.

Cuando pensamos en nutrientes que refuerzan los dientes, la primera imagen que se nos viene a la cabeza es el calcio. Y que, por tanto, para tener una dentadura saludable debemos tomar productos lácteos. Pero esto es solo una pequeña parte. El funcionamiento de nuestra boca es más complejo. Igual que el calcio, necesitamos tomar vitamina K, magnesio, fósforo, flúor. Estos nutrientes los obtenemos de determinados alimentos que te vamos a comentar.

Otra imagen que asocia salud dental y alimentación es el de una persona que se come una manzana entera a bocados. Con este gesto lo que estamos haciendo es limpiar los dientes. La manzana es un dentífrico natural. El zumo de la manzana unido con el suave raspado que se produce al frotar los dientes con la superficie de la fruta reduce la película de placa bacteriana depositada sobre el esmalte dental. Comer manzanas de esta manera no es malo para los dientes. Pero la manzana no se encuentra en el top de los 10 alimentos más beneficiosos para nuestra dentadura.

Te recomendamos que leas el artículo hasta el final. Te puedes llevar más de una sorpresa, como nos ha sucedido a nosotros. Estos son algunos de los mejores alimentos para cuidar nuestros dientes y encías.

Fuentes de calcio.

Por supuesto, y aquí no nos equivocamos nadie, el calcio es imprescindible para la formación y mantenimiento de los huesos y los dientes. Digamos que es su materia prima principal. Pero no solo lo obtenemos de la leche y de los productos lácteos. La página web de HM Hospitales publica una lista bastante completa de alimentos que no proceden de la leche y que son ricos en calcio.

Un recurso importante para aquellas personas que necesitan calcio, pero que son intolerantes a la lactosa y una información interesante para el resto, puesto que podemos aumentar nuestras reservas de calcio sin necesidad de tomar leche, yogures y quesos.

Unos de los alimentos más ricos en calcio son las semillas. En concreto, las semillas de sésamo, que contienen 975 mg de calcio por cada 100 g de producto y las semillas de chía, que posen 631 mg de calcio por cada 100 g.

Las sardinas en lata aportan 382 mg de calcio por cada 100 gramos de sardina escurrida. Aquí es curioso que el calcio proceda de la raspa de la sardina. Ya que tras haber sido cocinado el pescado en un horno de aire caliente antes de ser envasado, la raspa nos resulta digerible.

Los grelos, que se utilizan con frecuencia en la cocina gallega, nos aportan 190 mg de calcio por cada 100 gramos de producto. Los grelos son una verdura que la encontramos en el caldo gallego, en el lacón (que se cuece con hojas de grelo) y en el relleno de la empanada gallega.

La col rizada.   

En el blog de la página web de la Clínica Dental Manuel A. Tomillo Sánchez, una clínica dental multidisciplinar ubicada en Zafra (Badajoz) se publica un artículo muy interesante que habla de los nutrientes que necesitamos tomar para tener unos dientes sanos.

En este artículo se habla específicamente de la vitamina K, que es imprescindible para que el cuerpo pueda fijar correctamente el calcio. Y es que de poco nos sirve tomar calcio si el organismo no lo asimila adecuadamente.

Uno de los alimentos que más vitamina K nos proporciona es la col rizada, la cual, a su vez, es una fuente rica en calcio: 250 mg de calcio por cada 100 gramos de producto. Para poder aprovechar mejor los beneficios que esta verdura nos aporta para los dientes y los huesos lo mejor es tomarla cruda o ligeramente salteada. Como ingrediente de una ensalada o calentada en la sartén con ajo picado.

Otras verduras que tienen un alto contenido de vitamina K son las espinacas, las acelgas, los berros y las coles de Bruselas.

En menor proporción, la vitamina K también se encuentra en la yema de huevo y en los pescados grasos como el salmón, la sardina y el atún.

Hablando de esta vitamina, resulta interesante comer quesos curados o kéfir. Ya que son lácteos que por su proceso de maduración o fermentación han generado esta vitamina. Cosa que no sucede con la leche fresca.

Cereales integrales.   

El blog de la clínica dental del Doctor Manuel A. Tomillo indica que el magnesio es otro de los minerales esenciales que debemos consumir para tener una dentadura fuerte.

El magnesio cumple un papel fundamental en lo que es la formación ósea y la asimilación del calcio. Su déficit influye en la debilidad dental y en problemas relacionados con el esmalte.

Este mineral está presente en muchos alimentos vegetales, pero consultando la web Nutriendo, de la Academia Española de Nutrición y Dietética, resulta que es en los cereales integrales y en algunas semillas donde mayor proporción de magnesio encontramos. El salvado de trigo, por ejemplo, aporta 611 mg de magnesio por cada 100 gramos de producto. Las pipas de calabaza nos aportan 592 mg. Encontramos también magnesio en las semillas de sésamo, en el germen de trigo y en el lino.

Por lo que empezar la mañana con un tazón de leche con muesli es una buena manera de cuidar nuestros dientes.

El magnesio también está presente en frutos secos como las almendras, los anacardos y los cacahuetes. El chocolate negro es otra fuente de magnesio a tener en cuenta. Nos aporta 100 mg por cada 100 g. de producto. Eso sí, para tomarlo es conveniente que sea bajo en azúcar y que tenga una pureza superior al 70%.

El plátano, que siempre lo hemos asociado al potasio y al magnesio, tan solo aporta 38 mg por cada 100 g de producto. Menos de los que nos aportan las espinacas, que son 54 mg.

El queso de cabra.

Dentro de esos nutrientes esenciales que necesitamos para fortalecer los dientes, el Doctor Manuel A. Tomillo incluye el fósforo, cuya presencia es fundamental para reforzar el esmalte dental y prevenir su desgaste.

La página web de la Clínica de la Universidad de Navarra pone de manifiesto como una amplia variedad de quesos, por su proceso de elaboración y maduración han concentrado una alta cantidad de fósforo. De todos estos quesos, el que más fósforo aporta es el del queso de cabra, que contiene 896 mg de fósforo por cada 100 g. de producto. Uno de los alimentos que mayor proporción de este mineral presenta.

Otros quesos ricos en fósforo, aunque en menor cantidad, son el queso parmesano, el queso Emental, el queso de Burgos, el queso Idiazabal, el queso manchego curado, el queso Cheddar, el queso Gouda y todos los quesos azules, incluidos el roquefort y el queso Cabrales.

Tomar estos quesos es importante tanto por el aporte de calcio, como por el suplemento de fósforo. Además, muchos de estos quesos curados, como los quesos azules y los quesos Cheddar y Gouda contienen vitamina K, que recordemos, nos ayuda a fijar el calcio.

Los quesos, a medida que aumentan su maduración van perdiendo lactosa, según señala la página web La Nostra Pasta, por lo que son digeribles incluso entre las personas que presentan intolerancia a este tipo de azúcar.

Introducir los quesos en nuestros desayunos o meriendas beneficia nuestra salud dental.

Las almendras.

Como regla general, los frutos secos son beneficiosos para la salud dental, pero vamos a detenernos en uno en concreto, que presenta unos índices nutricionales importantes con respecto a todos los nutrientes que hemos visto hasta el momento. Son las almendras.

Las almendras nos aportan 264 miligramos de calcio, 258 miligramos de magnesio y 560 mg de fósforo por cada 100 gramos. Además, contiene vitamina E que protege las membranas celulares y beneficia la salud de las encías.

Para sacarle el mayor beneficio nutricional a las almendras es recomendable comerlas crudas o tostadas sin sal. También podemos añadirla como ingrediente a salsas como la salsa romesco en la que apenas está cocinada.

Otros frutos secos beneficiosos para nuestra salud oral son las nueces, las avellanas y los anacardos.

Las nueces contienen calcio y fósforo, pero además aportan ácidos Omega 3 que ayudan a reducir la inflamación de las encías.

Las avellanas, además de ser una fuente de calcio y magnesio, aportan al organismo vitamina E que refuerza el sistema inmunológico y previene infecciones bacterianas como la caries y la gingivitis.

Por otro lado, los anacardos son uno de los frutos secos con mayor proporción de magnesio y aportan ácido oleico que previene las enfermedades en las encías.

El té.

La página web de la Universidad de Rochester nombra al té verde y al té negro como uno de los alimentos más beneficiosos para la salud dental. Según ellos, el té contiene polifenoles que mantienen a raya la placa bacteriana. Matan a algunas bacterias perniciosas que están en nuestra boca y a otras las bloquean. Impidiendo que segreguen el ácido que provoca la caries y la gingivitis.

Ahora bien, todos sabemos que el té termina produciendo manchas en los dientes, como lo hace el café y el vino. La BBC, además, se hace eco de un estudio realizado por la universidad King´s College de Londres que afirma que el té genera un proceso de desgaste del esmalte dental ajeno a la acción bacteriana. Poco a poco, el esmalte dental se hace más fino por la acción provocada por los ácidos del té.

Esto hace que la inclusión del té en esta lista sea discutible. Los beneficios que nos aporta por un lado, nos lo quita por otro.

De todas maneras hay medidas que podríamos adoptar para reducir los efectos negativos del té sobre los dientes. Una de ellas es cepillarnos la dentadura después de haber tomado té. Tomar té con leche hace que el ácido del té sea menos perjudicial para el esmalte dental. Y, por otro lado, comer mientras se toma té, neutraliza en gran medida la acción de los ácidos, ya que el masticado produce saliva, y la saliva crea en la boca un entorno alcalino.

Zanahoria y apio crudo.

Relacionado con lo que acabamos de ver está la ingestión de verduras crujientes, como el apio y la zanahoria. Comer verduras de este tipo nos obliga a masticarlas para poder tragarlas. Esta masticación genera una gran cantidad de saliva que inunda la boca y neutraliza los ácidos. Incluidos los ácidos de la placa bacteriana.

La página web de Laboratorios Listerine señala que la textura de la zanahoria tiene un efecto barrido que arrastra las bacterias y los restos de comida que hubieran quedado adheridos a la superficie de los dientes, como si fuera una limpieza de dientes natural. Un efecto parecido al que hacemos cuando mordemos una manzana.

Esto es beneficioso para nuestros dientes, pero no podemos pensar nunca que es un sustituto de la limpieza bucal habitual. Comernos una zanahoria cruda no evita que tengamos que cepillarnos los dientes dos veces al día y que usemos hilo dental, al menos una vez. El cepillado dental es un proceso dirigido, mientras que la masticación de verduras crujientes es aleatoria. No podemos controlar que parte de nuestros dientes ha masticado la zanahoria y que parte no.

Lo que sí podemos decir es que comiendo estas verduras creamos un ambiente más limpio en nuestra boca que va a dificultar que aparezcan infecciones como la caries o las enfermedades periodontales.

Si incluimos todos estos alimentos de los que hemos estado hablando en nuestra alimentación habitual, nuestra salud dental se verá considerablemente mejorada. Para eso debemos ser constantes y regulares.

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