Deporte y salud: alianza perfecta

Nos lo dicen continuamente y de infinitas maneras diferentes: hacer deporte y practicar ejercicio de forma regular es fundamental para gozar de buena salud. No solo es que nos lo recuerden de forma sistemática, es que lo sabemos de sobra. Quienes practican ejercicio con frecuencia lo saben en primera persona; los que no se animan lo saben porque, en algún momento de su vida, han hecho deporte y se han sentido mejor. Además de que, repetimos, nos lo dicen constantemente.

Lo mejor de todo es que es cierto. Cuando nos recomiendan practicar algún tipo de ejercicio, por ligero que sea, no nos engañan. Mantener el cuerpo en forma es la mejor manera de gozar de buena salud y sentirse a gusto con uno mismo o misma. Sin olvidar que ayuda a mantener el peso, mejora la circulación, permite ganar masa muscular y moldear el cuerpo… El deporte lo tiene todo y lo mejor es que se puede practicar de varias maneras: solo, acompañado, en grupo, en casa, en el parque, en el gimnasio…

El ejercicio físico es esencial en cada una de las etapas de la vida. Proporciona beneficios a varios niveles: fisiológicos, psicológicos y sociales. Mejora la salud física, ejerce un efecto positivo en el estado de ánimo y hace que se promueva la socialización en determinados casos. De manera que realizar algún tipo de actividad física es una de las mejores inversiones en salud que se pueden hacer. Algo sobre lo que cada día existe mayor consenso.

Hacer ejercicio es un hábito de vida saludable. Proporciona bienestar, mejora la calidad de vida y favorece el envejecimiento activo, por lo que contar con una rutina de ejercicio adecuada es fundamental para mejorar la salud, entre otras cosas. Combinar actividad aeróbica con estimulación muscular es, como veremos, la mejor manera de mantener el cuerpo y la mente en forma.

Dentro del gym

Se puede hacer ejercicio por cuenta propia o acudir al gimnasio. En Gestigym, dedicados a las aplicaciones para gestionar los centros deportivos, saben bien la afluencia de gente que hay en los gimnasios. Por lo que nos aseguran, es una de las mejores opciones a la hora de hacer deporte o iniciarse en esto del ejercicio físico. Acudir de forma regular al gimnasio para entrenar, recuperarse de las molestias musculares, participar en clases de grupo como el yoga, etc., proporciona numerosos beneficios a nivel físico y mental.

En un centro deportivo, se obtienen beneficios bastante importantes a nivel físico, como el aumento de la fuerza muscular. Mejorando la capacidad del cuerpo para realizar tareas de la vida cotidiana y deportiva. Ayuda con la pérdida de grasa corporal y a controlar el peso, gracias a la práctica de ejercicio cardiovascular y de fuerza que acelera el metabolismo y ayuda a gastar calorías.

Realizar ejercicios en el gimnasio reduce la flacidez y ayuda a definir los músculos, tonificando y moldeando el cuerpo al realizar entrenamientos funcionales y de resistencia. Todo esto permite que se mejore la postura corporal, fortalece el core y la espalda, evitando dolores y mejorando la alineación del cuerpo. Estos efectos se consiguen acudiendo a clases de pilates, yoga o haciendo ejercicios en las máquinas. Aunque parezca que se gasta, ocurre lo contrario: aumenta la energía. Al entrenar de forma regular, se mejora la resistencia física y se combate la fatiga.

Con la práctica habitual de ejercicio, se reduce el riesgo de sufrir lesiones, al mismo tiempo que resultan más fáciles de realizar los movimientos cotidianos. Estimula las defensas naturales del cuerpo y previene las enfermedades crónicas, ayudando a controlar la presión arterial, el colesterol y el azúcar en sangre. Cuando se realiza un entrenamiento con peso, se previene la aparición de osteoporosis, ya que se fortalecen los huesos. Al final del día, el estar físicamente activo hace que se regulen los ciclos de sueño, por lo que el sueño es más profundo y reparador.

Si con los beneficios físicos no tenemos suficiente para decidir ir al gym, pasamos a los psicológicos, que no se quedan atrás. Practicar ejercicio de forma regular reduce el estrés y la ansiedad, gracias a la liberación de endorfinas que se produce, generando una sensación de bienestar. Se produce una mejora en el estado de ánimo y la confianza. Entrenar de forma regular ayuda a combatir la depresión leve, mejora la autoestima y permite que uno se vea mejor y se sienta más fuerte. La práctica de ejercicio refuerza la imagen personal y la confianza.

Acudir al gimnasio desarrolla disciplina y constancia, ya que se crean hábitos positivos que pueden trasladarse a cualquier otro aspecto vital, como el trabajo. Mejora la concentración y la memoria, favoreciendo la neuroplasticidad y el enfoque mental, además de proporcionar una sensación de logro y superación personal cada vez que se alcanza una meta de entrenamiento.

Socializar y sentir que se pertenece a una comunidad es algo muy positivo, puesto que se encuentra el apoyo y la motivación necesaria, en caso de que falte el ánimo. En definitiva, realizar ejercicio físico permite una gestión emocional más estable, regulando las hormonas del estrés.

Ejercicio físico y tipos de ejercicios

Un aspecto a considerar a la hora de realizar ejercicio físico de forma regular es adaptar la actividad a realizar a cada persona. De esta manera se garantiza que el ejercicio se convierta en una práctica regular y se eviten las lesiones. Adaptar la actividad a la condición física particular de cada persona resulta imprescindible, no solo para que no se pierda el interés, sino también para que los ejercicios resulten amenos. Empezar haciendo ejercicios con esfuerzo menor y aumentar la intensidad y duración de los mismos de forma gradual es fundamental para ir ganando fuerza y resistencia.

Dentro de los tipos de ejercicio que se pueden realizar y, preferiblemente, combinar, empezaremos por el aeróbico. Este tipo de ejercicio requiere el movimiento de grandes grupos musculares durante un periodo de tiempo más prolongado. De manera que se exige a corazón y pulmones que se activen para que se transporte el oxígeno por todo el cuerpo. Caminar a paso ligero, nadar, montar en bicicleta o correr son los más practicados, tanto por principiantes como por deportistas más experimentados. Con este tipo de ejercicio se aumenta la frecuencia cardíaca y se mejora la capacidad respiratoria.

El siguiente tipo de ejercicios a realizar son los considerados de fuerza y resistencia muscular. Estos ejercicios ayudan a fortalecer los músculos, llevando a cabo actividades de fuerza y resistencia que pueden hacerse utilizando el peso del cuerpo, en lo que se denomina calistenia, donde encontramos ejercicios como saltar a la comba, trepar, hacer sentadillas, abdominales, planchas, etc. También pueden trabajarse estos aspectos utilizando pesas y aparatos en el gimnasio.

Los ejercicios de flexibilidad son igualmente importantes. Adquirir una buena flexibilidad permite que las articulaciones realicen mejor los movimientos y sin que se produzca dolor. Los estiramientos controlados, el yoga o el pilates mejoran de forma notable la flexibilidad.

Realizar ejercicios de coordinación es de gran importancia, sobre todo para las personas de mayor edad. Con estos ejercicios, se mejora el equilibrio y se previenen las caídas. El yoga, pilates o taichí son buenos aliados de la coordinación, aunque los ejercicios para mejorar el equilibrio y la coordinación, como caminar en línea recta, aprender pasos de bailes, lanzar y recibir una pelota, etc., son de gran ayuda.

Cada momento de la vida requiere de un tipo de actividad deportiva adaptado a cada momento vital. En el caso de los más jóvenes, los niños y adolescentes, la práctica regular de ejercicio mejora la forma física, la salud cardiometabólica, la salud ósea y la salud mental, contribuyendo a disminuir la grasa corporal. En esta etapa de la vida, se considera que realizar una media de sesenta minutos de actividad física al día, de intensidad moderada o vigorosa, es esencial.

Para los adultos, entre los dieciocho y sesenta y cuatro años, se recomienda la actividad física porque disminuye la mortalidad, sobre todo a nivel cardiovascular, la hipertensión, diabetes de tipo 2 y determinados tipos de cáncer. Además de proporcionar beneficios a nivel mental, disminuyendo la ansiedad y la depresión. Mejora la salud cognitiva y el sueño, ayuda a controlar el peso y mantener a raya la grasa corporal.  Los adultos deben acumular entre ciento cincuenta y trescientos minutos de ejercicio aeróbico a la semana, de intensidad moderada o, la mitad, pero de intensidad vigorosa. También vale una combinación de ambas. Para lograr beneficios adicionales, realizar al menos dos días actividades relacionadas con el fortalecimiento muscular.

A partir de los sesenta y cinco, el ejercicio físico regular disminuye la mortalidad por cualquier tipo de causa. En lo relativo a la salud mental, con la práctica de actividad física se siente menos ansiedad y depresión y se beneficia la salud cognitiva, mejorando la calidad del sueño, al mismo tiempo. Sin olvidar que, en este rango de edad, también ayuda a prevenir caídas y el deterioro de la salud ósea y funcional. El ejercicio a realizar es el mismo que para los adultos, entre ciento cincuenta y trescientos minutos de intensidad moderada o la mitad, de mayor intensidad.

Poco más podemos añadir sobre lo que supone la práctica regular de ejercicio. Lo mejor es ponerse manos a la obra y probarlo en primera persona. Seguro que le coges el gusto.

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