Lee esto si la palabra “cirugía” te pone en alerta

cirugía

Lo cierto es que a mí aún me pone nervioso. La primera vez que oí esa palabra tenía menos de diez años. Mi padre se iba a hacer una vasectomía después de haber nacido mi hermana para no tener más hijos, porque mi madre había pasado un mal parto.

Recuerdo estar en la sala de espera del hospital y cuando mi padre al fin salió, verlo completamente pálido. Luego me enteré que la anestesia no le había hecho apenas efecto y que había sentido casi todo el proceso. Aquello me dio pánico y eso que aún no entendía del todo lo que conllevaba que te operaran.

A lo largo de mi vida he oído algunas malas experiencias por parte de familiares y supongo que todos las habréis oído. Que sientas algo en una operación no es normal y parece que, que te pase, es tener mucha mala suerte… pero pasa.

Este miedo es mucho más común de lo que parece. Muchísima gente lo siente, tenga la edad que tenga. Todos saben lo que conlleva que te abran una zona del cuerpo con un bisturí y te toqueteen por dentro.

Pero lo cierto es que, en la mayoría de los casos, el miedo que tienes en tu cabeza está basado más en cosas que has oído o imaginado que en hechos reales. Muchas veces nuestro cerebro intenta protegernos imaginando posibles peligros, para saber como afrontarlos en caso de que pase. Se imagina mil escenarios donde las cosas salen mal para preparar el terreno para escapar y sacarnos de allí y, en caso de que el peligro sea muy grave, evitarnos entrar en esa situación.

Hay que tener en cuenta que actualmente la medicina avanza a una velocidad bestial y que lo que pasaba hace tan solo diez años ya es difícil que pase actualmente.

Si te quedas conmigo y lees todo lo que he investigado, puede que acabes un poco más tranquilo y vayas a esa cita con más seguridad mental.

 

De dónde viene realmente el miedo a la cirugía

Como hemos hablado anteriormente, suele venir de las malas experiencias que hemos oído o experimentado, pero hay más. Una de las causas más habituales es el miedo al dolor, uno que tenemos absolutamente todos. Aunque hoy existan anestesias prácticamente infalibles y técnicas avanzadas para controlar el dolor después de la operación, muchas personas siguen pensando que les dolerá el procedimiento o que lo pasarán fatal en el postoperatorio.

Si ese no es el caso, puede que nos imaginemos que algo sale mal en mitad de la operación. Eso también es muy normal pensarlo, pero no es tan normal que pase.

Otro es el miedo a la anestesia. A dormirse y no despertarse, o perder completamente la conciencia sobre nuestro cuerpo. Lo que te puede tranquilizar es pensar que, durante toda la intervención hay personas dedicadas a vigilar tus constantes vitales. Todos los procesos de la cirugía ya cuentan con protocolos avanzados para evitar errores y supervisar al paciente en todo momento.

No saber qué va a ocurrir también suele empeorar la situación y empiezas a suponer cosas. Y casi siempre son negativas.

Si encima a todo esto le sumamos las experiencias que has oído de otras personas conocidas o en la tele, la cosa puede empezar a ser terrorífica. Y peor aún, si al que le ha pasado esa mala experiencia ha sido a ti.

 

El miedo es más mental que real

Estadísticamente, la mayoría de las cirugías que se realizan hoy tienen tasas de éxito bastante altas.

Las técnicas quirúrgicas y los equipos médicos actuales no tienen nada que ver con los de hace diez años. Las formaciones han mejorado mucho y, los protocolos, más aún.

Hoy en día, antes de cualquier intervención, los médicos estudian tu estado de salud, revisan tus antecedentes médicos y estudian qué técnica es la más adecuada para ti. No pueden improvisar nada, tienen en sus manos la vida de una persona.

Durante la cirugía, el equipo controla tu respiración, presión arterial, frecuencia cardíaca y muchas otras cosas. Ellos saben cuándo y cómo actuar si algo se descontrola. Y, cuando terminan, te tienen supervisado todo el tiempo y se controla el dolor con analgésicos y calmantes hasta que te recuperas por completo.

Una vez comprendes todo el procedimiento en la cirugía, se te pasa un poquito el miedo. Al menos a mí sí.

 

Hay que entender el funcionamiento del cerebro en estas situaciones

El cerebro es el órgano encargado de la supervivencia. Y eso tiene sus ventajas y sus desventajas.

En cuanto detecta algo que interpreta como peligro, envía señales al cuerpo. El corazón late más rápido, los músculos se tensan y la respiración se acelera. Es una reacción automática. En la antigüedad, nos servía para correr como demonios por las montañas, huyendo de depredadores para salvar nuestras vidas.

Ahora, la única que ver que corremos como demonios es para no perder un tren o un autobús, o no llegar tarde al trabajo. Por eso, el cerebro que durante tantos años estaba entrenado para situaciones tan límites, se aburre. Necesita constantemente desafíos, como el estómago necesita comer, o los músculos ejercitarse de vez en cuando.

La mente empieza a generar pensamientos sin control. Imagina escenarios negativos constantemente, en relaciones, trabajos, el mundo que nos rodea y, por supuesto, en cosas como una simple intervención médica. Éste se pregunta si algo puede salir mal y se anticipa a situaciones difíciles. Si tu no conoces estos mecanismos, puedes sentir que esos pensamientos son reales y sentirte mal y asustado todo el tiempo.

Pero hay que tener una mentalidad fría y poner los pies en el suelo de vez en cuando. No todo lo que pasa por la mente es real ni va a pasar, es más, la mayoría de las cosas que imaginamos no pasan. Ten eso en la cabeza cuando ésta empiece a divagar.

 

Vigila tu diálogo interno

Antes de este tipo de procedimientos, ese diálogo puede volverse horrible. Puedes decirte que todo va a salir mal, que sentirás un dolor insoportable o, incluso, que será la última vez que veas a tus seres queridos. Ese tipo de pensamientos hay que controlarlos y frenarlos, porque, cuanto más los repites, más te los acabas creyendo.

Debes recordar que es normal tener miedo, pero que eso no significa que estés en peligro ni que lo que imaginas sea real. Ten esto en cuenta y todo irá mejor.

 

Cómo mantener estos pensamientos a raya

Una de las cosas que puedes hacer es controlar tu respiración. Al respirar lenta y profundamente, engañas al sistema nervioso haciéndole pensar que no hay peligro.

Otra forma de hacerlo es imaginar todo el proceso que vas a experimentar de una forma objetiva y calmada. El punto clave de esta técnica es acabar imaginando con detalle como todo sale bien y que no has sentido absolutamente nada.

Si eres capaz, centrarte en el presente, ayuda mucho. Concentrarte en el momento presente evitará que te pongas a imaginar escenarios futuros y así controlarás el miedo. También puedes hablar con los médicos para que ellos mismos te tranquilicen, haciéndote entender que todo es más sencillo de lo que imaginas y que muchas personas pasan por eso a diario sin que ocurra nada malo.

Tu familia y amigos están ahí también. Habla con ellos sobre cómo te sientes, te ayudarán a tranquilizarte. Créeme.

 

El que hayas tenido una mala experiencia es lo más difícil

Una intervención dolorosa en el pasado, es una de las cosas más difíciles de solucionar. Las experiencias desagradables o traumáticas se estancan en el cerebro. Esto es porque nuestra mente las almacena como prioritarias para estar preparada por si vuelve a pasar. Si te acercas de nuevo al peligro, tu cerebro luchará contigo con todo lo que tenga para que salgas corriendo de allí y lo evites.

Los dentistas de la clínica dental de Arcos, situada en Puente de Vallecas, trabajaron la memoria emocional de mi hermana, que tuvo mala experiencia al sacarse una muela cuando tenía 16 años.

Primero le pidieron que les hablara con todo detalle de lo que recordaba que le pasó. Mi hermana me contó que cuando llevó de verdad la atención a su memoria el recuerdo no parecía tan nítido ni tan exagerado como lo había estado recordando durante tantos años.

Ellos también le explicaron que aquello se debió a un error puntual por no poner la anestesia en suficientes zonas y no asegurarse de que no sentía dolor antes de intervenir. Y de que esas cosas, si se tenía el suficiente reparo, no solían pasar.

Todo aquello tranquilizó bastante a mi hermana, que había pensado hasta en realizarse la sedación consciente para no sentir absolutamente nada. Pero, como era de esperar, todo salió a la perfección y, aunque no ha perdido completamente el miedo, ya está más tranquila al hablar del resto de tratamientos dentales a los que se va a someter hasta tener la boca sana.

 

Trucos para calmar los nervios antes de la cirugía

Los días antes de una cirugía suelen ser los peores… Ahí es cuando tu cabeza negocia contigo para que evites la situación, pero, en la mayoría de los casos, no puedes evitarla. Eso te genera una sensación de indefensión total ante lo que va a pasar que da bastante mal rollo. En mi opinión, estos pasos ayudan bastante en esos días:

-Intenta enfocarte en lo que haces durante el día, en el momento presente. No te lleves todo el día dándole vueltas a la cirugía.

-Antes de dormir, visualiza que todo va a salir bien hasta que te convenzas.

-Habla con los médicos sobre el proceso y diles que tienes miedo. Ellos te convencerán de que no hay nada que temer.

-Visualiza en tu cabeza los días después de la cirugía y prepara todo lo que vayas a necesitar. Eso te dará la tranquilidad de que todo saldrá bien.

-Si te atreves y no te resulta un rollo, practica meditaciones guiadas y técnicas de relajación. A mí me funcionó.

 

También existen otros métodos de relajación si no puedes con el miedo

Hay personas que, hagan lo que hagan, se suben por las paredes antes de este tipo de cosas. El miedo es tan grande que pueden llegar a tener ataques de pánico o ansiedad. Para eso lo mejor es que el médico les recete medicamentos calmantes o ansiolíticos.

Eso sí, escucha bien lo que te voy a decir. Ni se te ocurra medicarte por tu cuenta antes de una intervención. Eso puede interferir en tu estado de salud, incluso hacer que salgan mal las cosas en la operación. Todo lo que te vayas a tomar que te lo haya recetado el médico que sabe que te vas a operar.

Estos medicamentos te van a ayudar a reducir muchísimo la ansiedad y el miedo y, cuando llegue el momento de la operación, ni te enterarás.

 

Los días después de la intervención

“¿Qué?… ¿Ya ha pasado?… ¿Para esto he tenido tanto miedo?”

Sí, así es. La mayoría de nosotros, después de nuestra temida operación, con la que habíamos tenido pesadillas y temblores, hemos sufrido un tranquilizador golpe de realidad. No ha sido para tanto. Casi ni nos hemos enterado. Es así.

Por eso, confía. Es cierto que has oído a veces experiencias horribles, pero si fueran lo común, nadie se operaría. Imagínate, sino que ni existirían las clínicas de cirugía estética.

Si pararas a cada persona que te encuentras por la calle, el 90% de ellos te contarían que han tenido una o varias operaciones en su vida y la mayoría han salido bien. Ten esto en tu cabeza, cuando empiece a divagar y a inventar escenarios apocalípticos.

 

La cirugía es lo que es… el secreto está en lo que piensas

Recuerda todo lo que te he contado aquí. Los miedos son parte de la vida y parte de como está formado el sistema de supervivencia de nuestro cerebro, pero eso no significa que sean reales. Controla y entrena tu mente también en positivo.

Hay cosas en la vida que no se pueden evitar y la mitad de ellas dan miedo. Puedes imaginar que todo va a salir mal o elegir pensar que todo saldrá bien. Y cuando llegue el momento, en la mayoría de ellas comprobarás que pensando bien has sobrellevado mejor el proceso que pensando mal.

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