La ortodoncia interceptiva

La ortodoncia interceptiva

Hoy en día todo el mundo conoce lo que es la ortodoncia, sabemos cuál es su principal uso y beneficio (aunque no el resto) y sabemos que podemos buscar un tratamiento de ortodoncia prácticamente a cualquier edad, algo que antes no parecía lógico. Sin embargo, muy pocos saben que en lo que a ortodoncia se refiere “más vale prevenir que curar” y aunque podemos ponernos unos brackets con 35 años, siempre será mucho mejor hacerlo con 12, tanto por el coste total del tratamiento, que será inferior, como por el tiempo que conllevará su uso. Esto es la ortodoncia interceptiva.

Vamos a dejarlo claro desde el principio para no entrar en confusiones, la ortodoncia interceptiva no es más que la ortodoncia infantil, y se llama así porque pretende “interceptar” el proceso de crecimiento de la estructura maxilofacial y adelantarse a los problemas de oclusión y mordida que el niño/a desarrollará cuando haya finalizado su fase de crecimiento, especialmente prognatismo y retrognatismo.

Dicho esto es importante saber que si de niño/a no pudiste tener un buen tratamiento ortodóntico y lo necesitas en la actualidad, no hay ningún problema en llevarlo a  cabo. Los profesionales de la Clínica CBlanco aseguran  que actualmente, y gracias a los tratamientos de ortodoncia invisible, miles de adultos se animan a someterse a este tipo de tratamiento, consiguiendo así solucionar sus problemas dentales e interdentales. No debemos dejar pasar la oportunidad de lucir una bonita sonrisa, tanto por estética como por salud, por creer que es demasiado tarde para solucionarlo. De hecho, cada vez hay más métodos para conseguir que los adultos puedan llevar ortodoncia sin que apenas se note, y no hablamos solo de la conocida invisivaling, sino del novedoso tratamiento SPARK.

Supuestamente, y digo supuestamente porque aún no he tenido la oportunidad de corroborarlo, el tratamiento Spark utiliza alineadores más transparentes que los de su competencia mediante los cuales, un adulto podría llevar brackets sin que nos diésemos cuenta, lo que bajaría el tiempo de tratamiento ortodontico en comparación con el invisivaling que utiliza moldes para corregir la maloclusión y el posicionamiento dental en lugar de los conocidos brackets.

No tener una correcta alineación dental puede afectarnos negativamente en muchísimos aspectos que, normalmente, desconocemos:

  • Digestión: al masticar peor el alimento tragamos comida poco triturada haciendo que su digestión sea mucho más complicada.
  • Respiración: si nuestro paladar tiene una forma incorrecta podemos llegar a tener una menor capacidad para respirar por la nariz. Además, una mala oclusión impediría que cerrásemos correctamente nuestros labios por la noche y esto provoca deficiencia en el descanso del sueño.
  • Higiene: las personas que no tienen los dientes bien alineados suelen tener problemas para limpiarse correctamente los dientes, especialmente en los espacios interdentales. Esto reduce su salud bucodental pues, al no poder llevar una correcta higiene, se sufren caries, infecciones e inflamaciones.

La ortodoncia en Adultos

Aunque el objetivo final sea lucir una sonrisa bonita con un buen funcionamiento de la estructura dental, es necesario tener claro que aunque la estética sea importante, lo es aún más la salud, y esto lo digo porque a pesar de que el tratamiento es aplicable a cualquier edad, normalmente los adultos suelen tener más problemas para conseguir esa sonrisa perfecta que los niños.

La mayor parte de los adultos tiene como principal miedo el dolor, pero esto es muy subjetivo, por lo que no se puede asegurar que alguien vaya o no a tener más o menos dolor, molestia o incomodidad. Es una experiencia individual, y lo que para unas determinadas personas supone una molestia para otras puede considerarse dolor y viceversa, de ahí que este tema cueste tanto tratarlo en debates abiertos.

No obstante cabe destacar que las visitas regulares al ortodoncista, quien alinea los brackets y analiza la situación será de gran ayuda pues siempre se puede alargar un poco el tratamiento para evitar un dolor añadido ya que, al ir más despacio, el movimiento de las mandíbulas y los dientes es también más lento y duele menos.