Cuidados para fracturas de cadera

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Cuidados para fracturas de cadera

Con la edad los huesos que conforman el esqueleto humano tienden a debilitarse como consecuencia de una disminución de la densidad ósea, es lo que en términos médicos se denomina como osteoporosis, el padecimiento más común de las enfermedades de los huesos. La palabra osteoporosis significa “hueso poroso o agujereado”, por lo que esta enfermedad se caracteriza porque los huesos pierden masa ósea o producen poco tejido óseo, incluso pueden pasar las dos cosas a la vez. Como resultado de ello se vuelven más porosos, aumenta el número y tamaño de las cavidades o celdillas que existen en su interior y se vuelven mucho más delgados, débiles y frágiles resistiendo peor los golpes o caídas y rompiéndose con una mayor facilidad. Según las estadísticas las fracturas relacionadas con la osteoporosis que ocurren con mayor frecuencia en la tercera edad son la de cadera, de muñeca o la columna vertebral.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), anualmente en todo el mundo entre el 28 y el 35 % de las personas de edad avanzada, mayores de 65 años, sufren caídas y su prevalencia crece con la edad. En este sentido y centrándonos en lo que comúnmente conocemos como fractura de cadera, esta es en realidad la rotura de la parte superior del hueso del fémur, es decir la fractura del cuello del fémur, y presenta una mayor prevalencia en las mujeres.  Cerca del 95 % de todas las fracturas de cadera que se producen tiene como causa una caída.

Los síntomas característicos de esta fractura son básicamente dos, un dolor intenso en la cadera o ingle y la pérdida de movilidad en la articulación, aunque también es frecuente que aparezcan otros síntomas como derrames de sangre en forma de hematomas, como consecuencia de la rotura de algún vaso sanguíneo, rigidez, hinchazón y/o entumecimiento de la pierna. Una radiografía simple de la pelvis y la cadera servirá para confirmar la fractura y mostrar su ubicación precisa.

El tratamiento pasa en la mayor parte de los casos por la cirugía, implicando la colocación de placas y tornillos para fijar la fractura o incluso la colocación de una prótesis que puede ser de cadera, cabeza femoral o de disco, para, posteriormente, combinarlo con una serie de ejercicios de rehabilitación, en la que el fisioterapeuta se centrará en realizar ejercicios de fortalecimiento muscular y amplitud de movimientos. En este sentido, las personas mayores encuentran en Cuidado en casa un gran aliado puesto que ellos trabajan la fisioterapia y la rehabilitación y están especializados en personas de avanzada edad, por lo que conocen a nuestros mayores y saben de primera mano como han de ser los tratamientos que tengan que llevar a cabo para que sanen de la forma más rápida posible.

Aunque en principio una fractura de cadera no es una lesión grave, sí puede presentar algunas complicaciones debido a las enfermedades asociadas, generalmente a la edad, como pueden ser la diabetes, hipertensión, cardiopatías, enfermedades vasculares, etc. por lo que el coste económico y social puede llegar a ser alto. Así, según estadísticas realizadas, se estima que la mortalidad en el primer año es de un 30 %, mientras que del resto solamente el 20 % logran recuperar su situación previa a la fractura.

Formas de incrementar el fortalecimiento de los huesos

Las principales formas de incrementar el fortalecimiento de los huesos pasan por:

  • Alimentarse de forma sana y saludable. Una alimentación rica en calcio nos ayudará a fortalecer los huesos, por lo que es importante es consumo de productos lácteos como leche, queso o yogur. El consumo abundante de frutas y verduras es una fuente de vitaminas, fósforo y potasio, sin olvidar los huevos, el pescado o la carne como principales proveedores de proteínas, importantes para mantener la masa muscular y desarrollar los músculos manteniendo la fuerza necesaria.
  • Consumo de frutos secos y legumbres. Estos alimentos suponen un importante aporte de fósforo, necesario para la mineralización de los huesos.
  • Realización de una actividad física adecuada. Un programa regular de ejercicio físico durante al menos 30 minutos al día estimula la fuerza muscular, aumenta la densidad ósea, mejora el equilibrio, la coordinación y la flexibilidad. Ejercicios recomendados son caminar, nadar, subir escaleras, bailar…
  • Disfrutar del sol. El cuerpo produce vitamina D cuando la piel se expone directamente al sol, necesaria para ayudar al organismo a la absorción del calcio.
  • Control del consumo de medicamentos. Determinados medicamentos como los glucocorticoides, que se prescriben para tratar artritis, asma, endometriosis, cáncer, etc. pueden causar pérdida de masa muscular, por lo que se hace necesario controlar su consumo.
  • Llevar una vida saludable. Evitar el consumo de alcohol y tabaco.