Cómo potenciar la Autonomía en las Personas Dependientes

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Cómo potenciar la Autonomía en las Personas Dependientes

A veces está bien recurrir a profesionales para que te asesoren sobre temas en los que crees tener más idea de la que tienes. Así me ocurrió a mí cuando tomé la decisión de vivir con mi madre un par de meses mientras se recuperaba de una operación.

En parte, fue gracias al asesoramiento que conseguí por parte de os profesionales de Bi2t, un Centro de Atención Sanitaria a mayores, especializado en el cuidado a personas mayores dependientes y ancianos en Madrid y creada con el objetico de brindar una atención cercana, exclusiva y mejor cuidado a personas dependientes, discapacitadas o con enfermedades crónicas.

Realizan un estudio completo y detallado de las necesidades socio-sanitarias, patologías y demás problemas en el propio domicilio de sus pacientes y brindan una valoración en profundidad de la situación biopsicosocial personalizada.

Una de las cosas que más me atrajo de este Centro en particular es su apuesta por que las personas mayores conserven su autonomía, por algo es una de las principales empresas de cuidado de mayores en Madrid.

Sus profesionales me indicaron las pautas a seguir para conseguir potenciar al máximo la autonomía de mi madre durante esos meses siguientes a su recuperación.

Consejos para Aumentar la Autonomía en el Cuidado de Personas Mayores

Uno de sus consejos para aumentar la autonomía de mi madre era el de acondicionar el entorno de la persona mayor para facilitar conductas independientes.

El entorno cotidiano debe ser lo más seguro posible, para facilitar así su mayor independencia. Conviene, entre otras cosas, revistar y eliminar la existencia de obstáculos ambientales que dificulten la autonomía y supongan un riesgo.

Algunos cambios en la vivienda, como en mi caso que instale asideros para que le fuera más fácil levantarse del retrete, así como suelos antideslizantes en los baños, puntos de luz en la cocina y en los pasillos.

Además de estos cambios en la vivienda, también me comentaron lo importante que era que observara a mi madre para conocer todo lo que era capaz de hacer por sí misma.

De este modo, antes de ayudarla a hacer una tarea, es importante saber qué cosas puede hacer por sí misma y que cosas le son imposible de llevar a cabo ella sola. Para ello, hay que fijarse en cada uno de los pequeños pasos de los que está compuesta toda tarea cotidiana.

Una de las que le costaba a mi madre especialmente debido a su lesión era la de bañarse. Con el tiempo era capaz de hacer más cosas, pero al principio necesitaba que le ayudara en la mayor parte de las cosas, desde la preparación del baño, hasta desvestirse.

A la hora de desvestirse, de hecho, había partes del cuerpo que podía y otras que no, también tenía que ayudarla a meterse en la bañera, a enjabonarse y a aclararse. Para aclararse le ayudaba solo en las partes del cuerpo en las que ella no podía, igual que para secarse.

Así, por ejemplo, para vestirse no necesitaba tanta ayuda y se apañaba ella sola bastante bien.

Me daba cuenta de lo mucho que ayudaba el que le preparara la situación para que le resultara más fácil. También trataba de imponerle rutinas, ya que las cosas que se hacen de una forma rutinaria son las que más probablemente se sigan haciendo.

El orden y la rutina en las actividades y sucesos de la vida diaria favorecen a las personas mayores que se sienten, de esta manera, más seguros y se desenvuelven con más independencia.

Otro aspecto que vi muy importante durante todo ese tiempo fue el de aprender a responder de una forma adecuada cuando mi madre ponía objeciones a los intentos para favorecer su autonomía. Me armé de mucha paciencia y traté e todo momento de potenciar su autoestima.

Lo cierto es que ahora mi madre está estupenda y creo que, en general, la experiencia nos unió mucho más. Aprendimos mucho la una de la otra y creo que supe entender la forma en que más la iba a ayudar, en parte, gracias al asesoramiento profesional, claro está.