Los niños prematuros

Autor   

Los niños prematuros

De unos años a esta parte, el porcentaje de niños prematuros ha ascendido notablemente. Algunos expertos lo achacan a la edad tardía de las madres, y otros a la baja calidad del semen que, últimamente, tiene la población masculina de manera generalizada. España ha duplicado en una década el número de bebés prematuros que nacen antes de la semana 37 de gestación. Como muchos ya sabréis, son 40 las semanas que necesita el bebé para que todos sus órganos alcancen la madurez necesaria (cerebro, intestino, pulmones, corazón…). Hace menos de 30 años, los prematuros apenas suponían un 5% de los nacimientos, ahora superan ya el 10% y entre un 1% y un 2% son grandes prematuros (bebés nacidos antes de la semana 29 de gestación).

El 42% de los nacidos entre las semanas 24 y 28 requieren, a partir de los 5 años, cuidados especiales para equipararse al resto de la clase en la escuela y lo mismo sucede con el 31% de los nacidos entre las semanas 29 y 32.

Son problemas que si no los buscas activamente no los ves hasta que el niño tiene alrededor de 5 años, cuando empieza la escuela, con lo que se pierde la oportunidad de aprovechar la plasticidad del cerebro del bebé para corregirlos. El origen de todos estos problemas se encuentra en la inmadurez de sus órganos ya que tendrán que madurar fuera del útero de la madre.

Grandes Avances

Sin embargo, no todo son malas noticias. Cada día son más los niños y niñas prematuros que crecen sin secuelas gracias a la pronta intervención de especialistas y expertos. La fisioterapia es algo que todos los padres y madres deberían practicar con sus recién nacidos pero aún con más motivo si hablamos de prematuros. En Pasito a Paso nos explican en qué consiste:

“La fisioterapia infantil integra el trabajo de Fisioterapia Pediátrica (desarrollo motor), con el trabajo Psico-corporal y de Psicomotricidad vivencial (desarrollo global) para tratar al cuerpo y la mente del bebé como a una unidad.”

Pero no es sólo el bebé el que necesita ayuda profesional. Los padres, sobre todo las madres, tienden a tener cierto riesgo de depresión y estrés debido a la situación que viven. Primero porque durante el tiempo que el bebé pasa en la incubadora, que a veces son más de 5 meses, no pueden vivir una relación normal con él, y eso afecta tanto al niño/a como a los padres. Y segundo porque tras el alta del bebé y la llegada a casa, la familia entra en un ciclo de terapias y tratamientos para prevenir posibles secuelas que aún les crea más preocupación y estrés, terapias de las que no pueden prescindir porque son totalmente necesarias.

Por eso, a pesar de que pueda parecer una actividad más para la que, probablemente, se carecerá de tiempo, es recomendable que los padres acudan a un buen profesional de la psicología que nos asesore sobre cómo llevar esta situación. En Psicolorite, centro de psicoterapia, podrán ayudarte a comprender lo que ocurre y a mirar hacia delante con una perspectiva que te aleje de la depresión  y de otros problemas que pueden sobrevenirte.

Los primeros meses de vida

Según el blog, Ser Padres, la única diferencia entre los niños prematuros y los nacidos a término es que, durante sus dos primeros años, su desarrollo puede ser algo distinto. Lo principal es tratarlos con normalidad, sin obsesionarse por su prematuridad pero siendo conscientes de ella para evitar comparaciones. Luego, los prematuros crecen sin problemas, salvo en casos excepcionales. Incluso los nacidos con un peso muy bajo, por debajo del kilo y medio, llevan una vida normal en más del 85% de los casos.

Una vez en casa hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • Un bebé prematuro necesita un ambiente tranquilo, con luz tenue y sin ruido.
  • Pasan de un estado activo a uno pasivo en pocos segundos.
  • Tienen movimientos bruscos o sobresaltados que irán desapareciendo conforme maduren.
  • A veces no saben cuándo están hambrientos por lo que no lloran al tener hambre, hay que llevar un control de comidas.
  • Necesitarán ayuda para sostener la cabeza incluso cuando se amamanten.
  • Si se le alimenta con biberón, habremos de elegir una tetina muy blanda diseñada para niños prematuros, que reduce el esfuerzo para succionar.

 

Ante cualquier dura, el mejor consejo que podemos daros, es que sigáis los consejos de vuestro pediatra y de la matrona la pie de la letra y que, ante cualquier problema, acudáis, como cualquier padre o madre, a un punto de urgencias.