La piscina como fuente de salud

Autor   

La piscina como fuente de salud

En nuestro día a día, en el que el porcentaje mayor de población reside en las grandes ciudades, en edificios con un sinfín de pisos y apartamentos, muchos soñamos con una hermosa piscina en un florido y exuberante jardín. Esta ilusión que hace unos años era considerada un artículo de lujo, hoy, gracias a empresas jóvenes y dinámicas que apuestan por la innovación con las máximas garantías de seguridad y calidad se vuelve real. Es el caso de Piscinas DTP, que, con sus soluciones para todo tipo de espacios, nos permiten instalar piscinas realizadas con materiales como la fibra, así como con otros productos transformados del poliéster, en lugares hace unos años insospechados.

Los hábitos y modos de vida actuales han cambiado con respecto a los de nuestros padres o abuelos. Actualmente muchas comunidades de propietarios de edificios o mancomunidades ofrecen para uso y disfrute de sus propietarios o inquilinos canchas de tenis, pista de pádel, parque infantil y, por supuesto, piscina comunitaria privada. Pero ¿sabemos realmente los beneficios que nos aporta a nuestra salud la utilización de una forma continuada de la piscina?

En primer lugar, la realización de algo tan importante para el ser humano como es el ejercicio físico mediante la natación. Nadar es uno de los ejercicios más completos que se pueden realizar, puesto que tenemos que mover de forma coordinada todos los músculos de las extremidades inferiores y superiores, al mismo tiempo que fortalecemos la musculatura de la espalda, por lo que nos ayuda a mejorar o disminuir determinados problemas con la espalda y con la movilidad, proporcionando a nuestro cuerpo una mayor flexibilidad y equilibrio.

Además, la piscina mejora la salud en general, pues el ejercicio de la natación nos ayuda a mantener un control del peso, del colesterol, de la presión arterial, aumenta nuestra capacidad pulmonar, mejora nuestro sistema circulatorio sanguíneo, siendo por tanto muy beneficioso para las personas con várices.

Realizar ejercicios o entrenamiento de gimnasia en el agua nos ayuda a mejorar el rendimiento, puesto que el agua ejerce una doble función, por un lado nos encontramos con que nos ofrece una resistencia con lo cual nuestros músculos tienen que trabajar más, aunque el impacto sea mínimo, pero por otro lado el esfuerzo es menor ya que nuestro cuerpo dentro del líquido elemento pesa menos. Por ello se considera muy beneficioso para mujeres embarazadas o personas con enfermedades de huesos.

Asimismo, nadar es relajante, nuestros músculos tras tensarse por el esfuerzo de la natación, descansan y se relajan. No hay nada como tumbarse un rato flotando boca arriba con los ojos cerrados, la sensación de relax y sosiego es fabulosa. Así, es bueno para nuestra mente puesto que la piscina nos produce una sensación de felicidad, al asociarla a diversión, a juegos, sube de manera automática nuestra autoestima y disminuye el estrés.

Por otro lado, la piscina mejora nuestro círculo social, pues nos permite conocer gente nueva, ampliar las relaciones sociales y el círculo de amistades. Y si la piscina se encuentra al aire libre, nos ofrece la posibilidad de tomar el sol, que es una buena fuente de vitamina D, además de ayudarnos a combatir las altas temperaturas del verano.

Los pequeños peligros de las piscinas

Aunque como podemos ver los beneficios de la piscina es nuestra salud son múltiples, también podemos encontrar algunos inconvenientes, entre los que señalaremos los siguientes.

  • Debemos mantener a los niños siempre bajo control y estrecha vigilancia, ya que un pequeño descuido o resbalón pueden suponer un disgusto.
  • Debemos tener especial cuidado con la higiene, ya que el agua o la falta de limpieza pueden ser una fuente de contagio de enfermedades. Debido a las condiciones de la piscina, duchas y vestuarios, como son humedad y altas temperaturas, el contagio de enfermedades por hongos, como puede ser el pie de atleta o el virus del papiloma humano es frecuente, por lo que se debe evitar el caminar descalzo por las instalaciones.
  • Hay que evitar también tragar agua, pues puede provocarnos algún tipo de infección que nos acarree diarrea.
  • Y tenemos que recordar que la piscina es un lugar para nadar, hacer ejercicio, jugar, divertirse…, pero nunca para tirarse de cabeza ni realizar acrobacias que puedan terminar en accidentes y lesiones graves.