La importancia de la higiene íntima de la mujer

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La importancia de la higiene íntima de la mujer

A estas alturas creemos que nadie está al margen de algo tan importante como la higiene íntima de la mujer. Todos sabemos de los peligros de un mal cuidado ya que se pueden acumular los gérmenes o incluso colarse hacia el interior del mismo, y son un foco para las enfermedades de transmisión sexual. Pensamos que de una forma generalizada todo el mundo es consciente del peligro que una mala praxis puede conllevar. De hecho, grandes empresas dedicadas a este sector de la higiene íntima o de los productos eróticos y de estanco como Comercial Apra, una distribuidora de los mismos al por mayor, son de las que más han crecido gracias a esta concienciación. En concreto, en esta compañía podemos encontrar en su tienda online un amplio catálogo de productos con los precios más competitivos: preservativos a granel, toallas y sábanas desechables, esponjas vaginales, lubricantes y diversidad de productos relacionados. Además, en esta tienda se compra de forma segura y cómoda a través de su web y se reciben las entregas de manera confidencial en 24 horas. Destacamos esto ya que muchas veces algunas parejas o simplemente personas que deseaban tener relaciones esporádicas se descuidaban de la protección necesaria por el mero hecho de tener timidez a la hora de acercarse a una farmacia o a cualquier establecimiento similar en el que se pudiesen adquirir preservativos, por ejemplo.

Realmente ahora las cosas están cambiando y hablar de estos temas, incluso en los medios de comunicación, ha dejado de ser totalmente tabú. Y por ello ahora queremos centrarnos en recalcar la importancia de una salud íntima y unos cuidados más que necesarios para evitar y prevenir en la mayor medida posible este tipo de problema y enfermedades de transmisión sexual que se pueden contagiar a través de una mala práctica sexual y también de higiene.

preservativos

Los preservativos son una gran manera de evitar las enfermedades de transmición sexual.

La mujer en concreto ha de tener especial cuidado en su zona íntima para evitar las infecciones. De hecho, es común que las mujeres se laven con frecuencia en esta zona para prevenir los gérmenes y la suciedad, pero hoy vamos a dar una serie de consejos y desmitificar algunas cosas como esta práctica. Y es que las mujeres han de tener cuidado y no abusar de las duchas íntimas, ya que estas podrían a la larga esconder otro tipo de problemas. Por ejemplo, una infección es posible notarla simplemente por el olor que desprende la zona, y con lavados no nos percataríamos. Ocurre lo mismo si en lugar de usar jabones para hacer esto que sean de un ph neutro, nos decantamos por algunos geles que contengan perfume o sean de carácter mentolado o refrescante. Asimismo, este tipo de duchas o lavados han de hacerse siempre utilizando nuestros propios dedos, es decir, evitando al máximo el uso de esponjas, aunque sean las naturales, ya que estas pueden ayudar a la acumulación de gérmenes. Y, por otro lado, los dedos han de moverse suavemente para evitar hacer daño desde la zona delantera hacia atrás. La razón de esto es sencilla: si lo hacemos al revés, es posible que arrastremos bacterias y suciedad desde el ano hacia delante. Además, otro de los problemas de las duchas vaginales es que es posible que actúen en contra de lo deseado eliminando microorganismos que están ahí para proteger esa zona.

Por otro lado, las mujeres son también más delicadas ya que son las que sufren el periodo. Aparte de ser un engorro y suponer dolores, es también una fuente de posible infección si no se cuida la higiene durante esos días. Lo más recomendable para pasar esas jornadas es utilizar las compresas por encima de los tampones, que pueden arrastrar gérmenes hacia el interior. Y asimismo, estas compresas han de ser cambiadas a lo sumo cada cinco horas.

Por último, es también muy recomendable cambiarse la ropa interior al menos una vez al día para mantener la zona limpia, así como tener en cuenta el tipo de tejido de esta ropa que vamos a usar, ya que los hay más beneficiosos (o menos dañinos, por así decirlo), como es el caso del algodón natural.

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