Cuándo se puede solicitar la Prestación por Incapacidad

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Cuándo se puede solicitar la Prestación por Incapacidad

El momento en que un médico te diagnostica un cáncer de mama lo último que se te pasa por la cabeza es si al día siguiente irás a trabajar.

Es un shock tan demencial que ni siquiera eres capaz de plantearte una lista de prioridades para las próximas horas del día.

Ahora bien, una vez que has sido capaz de asimilar tu nueva situación sí que empiezas a ser más consciente de que te ves obligada a interrumpir tu actividad profesional. Si bien, para hacer frente a la pérdida de ingresos económicos, la única opción posible es la de solicitar la prestación de incapacidad.

Aquí es donde entra la posibilidad de contar con buenos profesionales en este campo que te puedan asesorar, tanto en tu tipo de incapacidad como en todos los detalles de este tipo concreto de solicitud.

Tuve la suerte de que un conocido de mi padre también había solicitado esta prestación por un Ictus que padeció y me habló de los abogados de Incapacidadabsoluta.com, unos auténticos profesionales expertos en este campo y que te ayudan a gestionar esta Incapacidad para vivir con total tranquilidad durante la enfermedad.

Solo unos especialistas en este campo con experiencia saben cómo defenderte ante Juzgados y Tribunales para obtener la prestación de Incapacidad que te corresponde, así como el importe adecuado en función de cada patología.

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Tipos de Incapacidad Laboral

Con el asesoramiento de estos profesionales aprendí a diferenciar los diferentes tipos de Incapacidad, de hecho, antes de mi enfermedad no sabía que existían diferentes tipos de Incapacidad y que, dependiendo de ella, también te ofrecen diferentes tipos de prestación.

Primero tenemos que identificar aquella situación en que la capacidad para realizar un trabajo se encuentra reducida como consecuencia de una enfermedad o accidente.

Para compensar la pérdida de ingresos, está prevista una serie de prestaciones que dependerán de diferentes factores; entre ellos, las cotizaciones previas al a Seguridad Social, el estado de salud, la profesión que se ejerza y situación laboral en el momento del hecho causante.

Por un lado, podemos distinguir entre la Incapacidad Laboral Temporal, que consiste en un tiempo de incapacidad conocido como baja, y que se concede a aquellas personas que no pueden trabajar como consecuencia de una enfermedad y que se encuentran en un proceso de asistencia sanitaria o recuperación médica.

Para acceder a este subsidio hay que acudir al médico de atención primaria, que entregará la baja. Una vez que hemos recibido las dos copias, tenemos que entregar una de ellas a la empresa y conservar la otra.

Por otro lado, nos encontramos con la Incapacidad Permanente Absoluta para todo Trabajo, esta es la Incapacidad que me concedieron al padecer cáncer.

Se concede a aquella persona inhabilitada para ejercer cualquier profesión y para contrarrestar la pérdida de ingresos, se reconoce una prestación del cien por cien de la base reguladora.

La verdad es que no puedo ni imaginarme qué hubiera pasado de no haber percibido esta prestación. Y es que al tener resuelto el problema económico la enfermedad se convirtió en toda una oportunidad de aprendizaje.

No es que me alegre de lo ocurrido pero mi forma de afrontarla fue completamente gracias a poder relajarme en el sentido económico. A partir de ese momento, me centré únicamente en mejorar, en ser consciente de cómo había llegado a esa situación y tomar parte activa en mi propia enfermedad.

Pude destinar tiempo a investigar métodos de curación alternativos y ponerlos en práctica, cambiar mi dieta y realizar viajes maravillosos.

La verdad es que las experiencias que viví debido a mi cáncer me liberaron de una prisión que no sabía que existía hasta ese momento.

Había leído antes sobre personas a las que su enfermedad les había transformado como de uno de esos maestros de vida que vienen a darte una última oportunidad, pero siempre me parecieron eso, historias con un final feliz, demasiado lejanas y con las que apenas me identificaba.

Ahora podía entender sus experiencias en mis propias carnes, y lo mucho que había necesitado esa oportunidad de parar y ser consciente de mi propia vida.

No sé si hubiera podido recuperarme como lo hice sin la ayuda que para mí supuso la prestación de Incapacidad pero sé que dedicarme todo ese tiempo y adoptar una actitud positiva y activa ante mi enfermedad fue una de las claves de superarla finalmente.